Historia de la ilustración de libros y los cómics
Explora la evolución de la ilustración de libros, desde los manuscritos iluminados medievales hasta el colorido mundo de los cómics modernos. Descubre cómo la narración visual ha evolucionado con la imprenta, la litografía y el arte digital.

La ilustración de libros es un arte tan antiguo como los propios libros, siendo una técnica gráfica. Al principio, se pintaba a mano sobre papel o pergamino. La idea de traducir visualmente un texto se remonta a la antigüedad, pero solo en la Edad Media, con la llegada del manuscrito iluminado, se le prestó especial atención.
La ilustración suele aparecer en la página junto al texto, pero también puede colocarse en el centro o debajo del texto. Siempre está relacionada con la "historia" escrita con palabras. La ilustración es narrativa e interpreta la narración a través de los ojos y la imaginación de quien la creó. Para crear estas ilustraciones, se utilizan herramientas especiales de dibujo lineal o, más recientemente, programas de procesamiento de imágenes por ordenador.
HISTORIA:
En la Antigua Grecia encontramos algunos de los primeros textos ilustrados, como los de Virgilio y la Ilíada de Homero.
En la Edad Media, muchos de los temas se tomaron de la Antigüedad. Las ilustraciones de este período no están necesariamente separadas del texto.

En el siglo XV, aparecieron las primeras series de libros que representaban escenas religiosas. Las técnicas utilizadas para reproducir estas ilustraciones también se desarrollaron: la xilografía (del griego xylon – madera, que representa el arte de grabar madera y su resultado, representado por el grabado en madera) mejoró, y durante este período se inventó el grabado en cobre de pequeño formato. La técnica de la xilografía se utilizó para hacer libros populares, vendidos por vendedores ambulantes en Europa en los siglos XVII y XVIII. Los libros de los vendedores ambulantes parecían pequeños fardos de leyendas antiguas, cuentos populares, almanaques y cantares de gesta, que estaban ilustrados de forma rudimentaria.

Con el descubrimiento del grabado en madera con la fibra en posición vertical, que era más resistente, se permitió la impresión simultánea de texto e imagen, lo que proporcionó a la página armonía entre texto e imagen, pero también mayor delicadeza y detalle.
A finales del siglo XIX y principios del XX, la litografía permitió imprimir obras en color. La ilustración de libros infantiles adquirió cierta autonomía durante este período, especialmente en Gran Bretaña.

En Francia, los artistas tomaron conciencia del impacto de la imagen y la influencia que tiene en el espíritu del niño. Durante este período, el editor Pierre-Jules Hetzel lanzó la primera colección de libros para jóvenes. Los primeros cómics también aparecen en esta época. El cine y la televisión impulsan el desarrollo de la cultura de la imagen, y la investigación en psicología infantil lleva a autores y editores a diversificar la gama de expresión, hacia la estética y el realismo, pero también hacia la simplificación. Hacia mediados del siglo XX, se observa un impulso hacia la expresividad y la estética, fomentando enormemente la creatividad en este campo. Se generan exigencias en cuanto a formato, diseño y forma gráfica.
Tira cómica o historieta
Nació simultáneamente con la ilustración de periódicos y libros, siendo Rodolphe Töpffer quien las enseñó a principios de la década de 1830. La narración se enmarca en viñetas especiales para el texto, para cada acción y para cada personaje. Así, al leer una tira cómica se puede ver toda la acción desarrollándose. La ilustración es una síntesis del texto, una narración que debe ser ilustrada. Su presentación se realizaba de diversas maneras: en láminas, ilustraciones de pequeño formato, álbumes, etc.

En Estados Unidos se popularizaron a finales de siglo, apareciendo en revistas estadounidenses con el nombre de strip o comic strip, y posteriormente, al aumentar el número de páginas, nació el cómic. Desde América se extendieron por todo el mundo con otros nombres.
Creación de cómics:

Las onomatopeyas también están presentes en los bocadillos de texto, siendo palabras o símbolos que representan sonidos, una acción o un pensamiento mediante imitación fonética, gráfica o simbólica. Los cómics se presentan en forma de viñetas, que a su vez son una superposición de tiras. El autor suele numerar discretamente las viñetas. Un álbum se compone de viñetas que narran una historia y pertenecen a una serie.
Etapas de la creación de un cómic sencillo:
Paso 1. La idea. Generalmente, los dibujantes de cómics tienen un cuaderno de bocetos donde dibujan sus primeras ideas, impresiones, personajes y objetos.

Paso 2. Bocetos preliminares y composición de la página. Estos bocetos se realizan con un lápiz blando (aproximadamente 2B, pero depende de cada uno), se trazan los contornos de cada viñeta para componer la página, se dibujan los personajes y se añaden los bocadillos de texto.

Paso 3. El entintado. Que implica dos variantes: una es la intervención directa sobre el lápiz, y la segunda consiste en colocar papel de calco sobre el dibujo y dibujar el contorno con tinta.

Paso 4. Borrado del lápiz.
Paso 5. Procesamiento digital y coloreado. Dado que la computadora realiza el trabajo mucho más rápido, los dibujos que han llegado a la etapa final (es decir, los que ya están entintados) se escanean y se procesan con la ayuda de programas informáticos. En el pasado, el coloreado se realizaba con pincel y aerógrafo. El colorista tenía que definir las luces y las sombras, respetando además la continuidad del color Viñetas a lo largo de las hojas.

La tira cómica: la etapa final.

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