Los iconos bizantinos y el proceso de temple
El icono bizantino es más que una pintura: es un proceso sagrado arraigado en la tradición. Desde la preparación del panel de madera y la aplicación del pan de oro hasta la pintura al temple al huevo y el acabado con barniz, cada paso revela un equilibrio entre arte y devoción. Esta guía recorre cada etapa de la creación de iconos, preservando técnicas transmitidas a lo largo de los siglos.

Este tipo de pintura comienza con la elección del panel de madera sobre el que se realizará el icono. La calidad del soporte de madera es fundamental tanto para la creación de un icono bizantino auténtico como para la buena conservación de la capa pictórica a lo largo del tiempo.
1. Preparación del sustrato
El panel se pintará por la cara más lisa. Para una resistencia óptima, el panel de madera debe envolverse con una gasa o cualquier otro tejido de textura fina (lino, algodón o cáñamo).

El panel se impregna con una primera capa de cola (pegamento de impregnación, que puede ser de pescado, hueso o cuero). Se toma la gasa (tela fina), se empapa en la cola y se extiende sobre el panel desde el centro hacia los bordes, alisando la superficie, extendiéndola unos 5 cm sobre los bordes del panel hasta la parte posterior.

Una vez seca, el siguiente paso es aplicar una imprimación blanca sobre el lienzo, creando la unión entre la madera y la pintura. La imprimación es una mezcla de cola caliente con un poco de tiza de montaña. Cuanto más sencilla sea la fórmula de la imprimación, mejor. La imprimación se aplica en una capa fina. No es necesario aplicar muchas capas. La madera se prepara en posición horizontal. Después de cada capa de imprimación, se toma un trozo de lija y se nivela la superficie.
2. Dibujo del icono

Los pintores antiguos guardaban cuidadosamente los dibujos de sus iconos para usarlos como modelo para futuras obras. Así, el rostro del santo o la escena religiosa se dibujaba con lápiz o se podía calcar. Una vez terminado el dibujo, se graba para que, tras cubrirlo con la capa de color, se vean las líneas (contorno).
3. Aplicación del pan de oro

Se aplica una capa de mezcla sobre la madera. Existen diversas mezclas, con tiempos de secado de 15 minutos, 30 minutos, 3 horas y 12 horas. Se aplica el pan de oro, se deja reposar un rato, se coloca una hoja de papel y se presiona con un trozo de algodón. Se deja secar y se limpia con un cepillo suave para que la superficie quede lisa.
4. Emulsión de huevo
Para las témperas, se utiliza emulsión de huevo, que actúa como aglutinante y proporciona a los colores frescura y resistencia a lo largo del tiempo. El resultado es un color intenso y la formación de una capa uniforme tras el secado, que se adhiere bien a la imprimación.
La emulsión de huevo se prepara con una yema de huevo mezclada con la misma cantidad de agua y vinagre que la de yema. Todo se mezcla muy bien con un tenedor. La emulsión se conserva en frío después de pintar, por si se desea reutilizarla.
5. Primera capa de color – Proplasma
Al comenzar a trabajar, el color se diluye con emulsión de yema de huevo y también con agua. Las líneas incisas del dibujo y los contornos se cubren progresivamente con color hasta que no queden espacios blancos. La cobertura de las diferentes zonas se realiza según los colores del modelo, sin sombras ni medios tonos. Una vez seca, la capa debe ser uniforme, mate y sólida.

6. Siguiente paso: contornos
Primero, con un pincel fino, se dibujan las líneas de cada fondo de color usando un color más oscuro, pero que debe permanecer en el color del fondo (tono local). Luego, para modelar los detalles y darles la luz deseada, se aplican las luces añadiendo blanco al color. El color más claro así obtenido se aplica sobre el área a iluminar. Esta operación se repite varias veces, hasta que las últimas luces se dibujan como tramas.
7. Clavel
Las partes más importantes del icono son el rostro y las manos. El rostro le da al icono su significado teológico, reflejando, más allá de cualquier estilización, los rasgos individuales del santo. Las manos son importantes por su gesto, del cual depende el movimiento de los pliegues y las luces que las enfatizan. La importancia del gesto también está presente en las escenas bíblicas. El color básico de la piel varía según las épocas y las escuelas, y el tono de la piel viene determinado por el estilo de la época: desde un tono marrón cercano al verde oliva hasta tonos más cálidos, como en los iconos de Rublev. El color del cabello y la barba puede ser oscuro, rojizo, gris o blanco. El dibujo de los mechones se realiza con un tono más oscuro que la piel, añadiendo un toque de verde a esta, y entre los bordes del mechón se dibujan dos líneas más claras y bien separadas. El contorno se repite sobre todos los elementos del rostro: ojos, cejas, boca y nariz.
8. Acabado del icono
En esta etapa, se dibuja el sombreado dorado, los contornos y pliegues, y se acentúan las luces con tonos blancos. También se dibujan los halos con ocre, rojo y negro, y se escriben las inscripciones. Finalmente, se aplica el barniz, que no solo protege la pintura de la humedad, la luz, el aire o los golpes, sino que, al ser un barniz graso que penetra en la superficie, unifica las diferentes capas y confiere al icono la armonía específica de profundidad y luz, preservando la frescura de su color a lo largo de los siglos.
Etiquetas
- icono bizantino
- pintura al temple
- arte religioso
- restauración de arte
